Noticias, Libros, Juegos y Juguetes.

Foto por Iván Darío López

Tremendo recorrido histórico me di hoy antes de dormir. Estuve hablando con mi amiga Tatiana López sobre algunas cosas de la infancia que cada una vivió, hicimos un recorrido por las noticias que nos impactaron cuando éramos chiquitas, entre las cuales estaba el lanzamiento y explosión del Challenger, la avalancha de Armero -de la que se salvó mi tío Luis-, un niño que se llamaba Nicolás que se cayó en un pozo y durante horas lo trataron de sacar y no lo lograron, la toma del Palacio de Justicia en Bogotá, las muertes de Rodrigo Lara Bonilla, Galán y de otros; carros bomba en Medellín, masacres en Urabá, secuestros… y de ahí pasamos a hablar de los libros que habíamos amado cuando estábamos chiquitas, entonces recordé la enciclopedia El Mundo de los Niños, que fue mi gran compañía en las noches y tardes (mi tomo favorito, el 11, “Hazlo Tú Mismo”); El Manual de los Cortapalos, Los Cuentos de Andersen, y otros y pasamos a hablar de juegos y juguetes.

Pues imagínense que nunca fui de muñecas. Yo creo que lo intentaba, pero no. A mí me superaban las ganas de dibujar por todas partes, de colorear, de jugar con plastilina, recortar imágenes de revistas y hacer collages, jugar con carritos (a falta de los mismos, usaba los tacones de mi mamá), a disfrazarme y maquillarme; cantar, construir estructuras con lo que hubiera, hacer casitas, y algunos juegos como “El Banco”, o “Escuelita”. No me gustaba jugar “Mamacitas” y especialmente las Barbies me caían como las cuatro letras. Armé cuanto rompecabezas se me atravesó, jugué con imanes, masas, y pasé mucho tiempo haciendo coreografías con música de Van Halen y piruetas de gimnasia olímpica, creo que por una época sentía que podía ser como Nadia Comaneci. Mi abuelo me llamaba “Veromica”. En fin.

El tema es que cuando hablamos de juguetes recordé con toda la emoción del mundo la grabadora Fisher Price que me regalaron cuando tendría cinco o seis años. Esta vaina funcionaba. FUN CIO NA BA como las de verdad.

Si bien servía para reproducir mis cassettes de Promúsica de Rosario, o cuentos como The Elves and the Shoemaker; era una GRABADORA. Esto significaba poner un cassette y dejar rodar la imaginación. No sé cuántas horas habré grabado, pero sí sé que fue una manera sana de mantenerme ocupada creando y produciendo cuando era niña. Grababa y me oía. Regrababa cuando me equivocaba o no me gustaba y después compartía esos contenidos con los demás.

Tenía un buen ejemplo. Tengo un tío que ha sido por décadas un referente de la radio en Colombia. Yo no sabía que era importante, solo sabía que conversaba deli, que era muy pilo y que ponía música en la emisora en la que trabajaba. Si bien la emisora en la que trabajaba entonces era musical, me encantaba como presentaba las canciones.

Él, Tito López junto a Donnie Miranda, estaban transformando los hábitos de la mañana de los jóvenes de la ciudad, compartiéndole a su audiencia la música que sonaba en Estados Unidos, a la que llamábamos “Música Americana”, haciendo los primeros morning shows en el país. “Despiértese con Veracruz” permitió que nuestros amaneceres fueran divertidísimos. Esta gente mamaba mucho gallo al aire, y no había quien no tuviera la oportunidad de oírlos.

En mi casa se oyó radio siempre. Mi papá oía algunas noticias, pero obviamente desde que Tito estaba en Veracruz, oía esa emisora. Yo me acostaba a dormir oyendo la emisora toda la noche. Ponía el radio debajo de la almohada. Me despertaba y me pasaba al equipo de sonido. Y del equipo del sonido, casi corriendo, bajaba al carro para irme al colegio, obviamente oyendo la emisora. Era una lástima bajarme del carro porque me perdía el resto del programa.

Cuando llegó el walkman, lo usé en el colegio. Cuando llegaba a casa, ya me organizaba en el equipo de sonido de mi papá con mis cassettes vírgenes para tratar de cazar alguna canción completa y podérmela aprender, así los dj’s las pisaran. Gracias a la radio aprendí inglés. Tenía que entender lo que estaba cantando. El colegio ayudó.

Siempre me ha gustado poner música, me ha gustado cantar. Yo creo que mi papá y mi mamá vieron claramente qué me gustaba y facilitaron un escenario en el que yo pude interactuar con herramientas reales y funcionales que han sido útiles para mi desarrollo profesional y sin duda, de mi personalidad. Yo nunca soñé con trabajar en la radio, pero la vida me llevó a tener actividades relacionadas con ésta, y a grabar programas y compartirlos.

Toda la carreta para pensar en cómo los juguetes nos pueden ayudar a formar. Yo creo que como papás podemos ponerle atención y ser más conscientes a la hora de conseguir los juguetes para nuestros hijos. En el juego también se forma.

Publicado por la_podcastera

Encarretada recogiendo y entregando historias. Mi podcast: https://www.spreaker.com/user/veroloops

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